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¿Te has puesto a pensar en lo rápido que pasa el tiempo cuando estás viviendo una agradable experiencia? Por ejemplo, unas vacaciones en familia, un encuentro con amigos especiales, una cita romántica o simplemente un fin de semana para relajarnos luego de una apretada semana de compromisos. 

Es curioso, pero es justo allí cuando desearíamos que el tiempo se detuviera para seguir disfrutando esos momentos de felicidad que quedarán en nuestra memoria. Muchas veces, sin darnos cuenta, este tipo de experiencias nos enseñan a valorar la calidad del tiempo y la importancia de invertirlo en aquello que es realmente esencial para nuestra vida.

En mi caso, creo que la mayor prioridad está en mi bienestar mental y físico, pues en la medida que busco mi equilibrio interior, no sólo encuentro mi felicidad, sino que también puedo transmitirla a otros. Por eso, si los mejores momentos son el resultado de nuestras decisiones ¿Qué estamos esperando para que sucedan a diario? Desde mi experiencia puedo decirte que la noche es el momento que más disfruto en el día, aunque no siempre fue así.

Anteriormente solía dedicar más tiempo al trabajo y a los compromisos sociales, sumando cargas de estrés que luego se fueron convirtiendo en serios problemas de salud. El tiempo es tal vez una de las razones que me impedían utilizar mi jacuzzi con frecuencia (así es, tengo un maravilloso jacuzzi en casa y ¡no lo aprovecho!). La preparación del baño implicaba varias tareas como por ejemplo: cerrar el tapón, abrir la llave del agua, ponerlo en la temperatura deseada, esperar al lado de la tina hasta que se completara el nivel de llenado. Todo esto solo para disfrutarlo unos cuantos minutos.

Al principio, tenerlo era toda una novedad, sin embargo, con el paso del tiempo sentí que todos estos pasos se fueron convirtiendo en un impedimento para disfrutar esos pequeños momentos de relajación. Entonces, descubrí que la hora del baño tiene un gran valor para mí, por eso tomé la decisión de cambiar ciertas rutinas en el manejo de mi tiempo e incluso, tener que reemplazar mi bañera tradicional por una novedosa alternativa que gracias al uso de la tecnología, me permite controlar Jacuzzi desde mi teléfono celular a través de una aplicación muy intuitiva y de fácil manejo que ¡funciona con el asistente de voz de Google!

Ahora, solo necesito un comando de voz o un clic desde mi celular para activar el llenado y las terapias de mi bañera Smart Spa, incluso minutos antes de salir de mi oficina o en medio del tráfico vehicular, como suele suceder en muchas ciudades alrededor del mundo. Ésta es una decisión simple que indiscutiblemente ha impactado varios aspectos de mi vida de forma muy positiva.

La motivación es definitivamente el motor de cambio en nuestras vidas, eso evita que los llamados “ladrones del tiempo” nos quiten las cosas que consideramos más valiosas. En mi caso, logré ahorrar tiempo para invertirlo en mí, pero además veo esta inversión como una oportunidad de inspirar a otras personas para que sean los protagonistas de su propio bienestar pues el cambio empieza por nosotros mismos.

Isabel